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Categorías: DulcesNavidadTodos

Roscón vegano

Dificultad: media
Tiempo de preparación: 50 minutos + tiempos de reposo
Raciones: para 6-8 personas
Ingredientes:

Para el prefermento:
♥ 65 g de harina de fuerza o harina para pan
♥ 62,5 ml de leche de soja (u otra bebida vegetal)
♥ 62,5 ml de agua
♥ 5 g de azúcar
♥ 12 g de levadura de panadería fresca (o 5 g si es seca)

Para el tangzhong:
♥ 75 g de harina de fuerza o harina para pan
♥ 400 ml de agua

Para la masa:
♥ 200 g de harina de fuerza o harina para pan + aprox. 20 g extra para amasar
♥ 20 g de almidón de maíz (maicena)
♥ 75 g de azúcar
♥ 50 g de margarina vegetal (cortada en trocitos)
♥ 15 g de nata vegetal para cocinar (de soja, de arroz o la que quieras)
♥ 1 cucharadita de ralladura de naranja
♥ 1 cucharadita de ralladura de limón
♥ ½ cucharadita de esencia de vainilla
♥ 1 cucharadita de esencia de ron
♥ 2 cucharadas de agua de azahar (2 cucharaditas si es esencia de azahar)
♥ 1-2 cucharadas de aceite (para darle forma a la masa)

Para pincelar:
♥ ½ cucharadita de almidón de maíz (maicena)
♥ 1 cucharadita de sirope de maíz (opcional)
♥ 1 cucharadita de melaza (1,5 cucharaditas si no usas el sirope de maíz)
♥ 3 cucharadas de leche de soja

Para decorar:
♥ frutas escarchadas variadas
♥ almendras laminadas y azúcar (si no te gustan las frutas escarchadas)

Para rellenar:
♥ ½ taza de nata vegana para montar
♥ 1/8 de cucharadita de goma xantana (opcional)
♥ 2 cucharadas de azúcar glacé (opcional)
♥ 1/2 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
♥ unas gotas de extracto de almendra (opcional)

Primero haremos el prefermento, que es la base del roscón, muy parecido a un pan normal y corriente. Para ello calienta el agua y la leche de soja (mézclalas) hasta que estén templadas (40ºC está bien, no te pases calentándolo), ponlo en un bol y mézclalo con la levadura con ayuda de un batidor manual pequeño o un tenedor. Añade el azúcar y la harina y mézclalo muy bien hasta que se haya disuelto la levadura y quede una pasta homogénea. Tápalo con un trapo limpio y déjalo en un lugar cálido (24ºC). Si hace mucho frío puedes hacer el prefermento el día antes de preparar el roscón, ya que hay que dejar que fermente (lo que tarde en triplicar su volumen y formar muchísimas burbujas).

Mientras fermenta la mezcla anterior podemos hacer el tangzhong (si hace mucho calor haz primero el tangzhong y así le damos más tiempo para que se enfríe). Añadiendo el tangzhong a la masa obtendremos una miga más esponjosa y elástica, por eso os recomiendo que lo hagáis. Además es muy facilito y os sobrará para hacer otras recetas de panes (se puede guardar en la nevera). Podéis leer más sobre el tangzhong en esta receta.
Pon el agua y la harina en una cacerola pequeña o en un cazo y mézclalo bien con un batidor manual de varillas (de globo) hasta que no queden grumos. Ponlo a fuego medio-bajo, removiendo constantemente, hasta que se forme una pasta. No dejes que hierva, si se calienta mucho baja el fuego o apártalo un momento. Estará listo cuando se convierta en una masa pastosa, blanca, densa y queden en la superficie las marcas del batidor mientras removemos (como una crema pastelera más o menos). Retíralo del fuego y deja que se enfríe (puedes meterlo en la nevera).

Cuando esté listo el prefermento tendrá un aspecto como este:

Habrá crecido mucho (como 3 veces lo que era al principio) y habrá generado un montón de burbujitas. Para que esto suceda es esencial:
– Usar levadura de panadería, Saccharomyces cerevisiae, no levadura de repostería (puedes leer más al respecto aquí).
– Que tu levadura esté viva. Si lleva mucho tiempo guardada, tiene aspecto reseco, no huele bien o está apelmazada, es muy probable que no funcione. Si tu prefermento no ha fermentado (con almidones y azúcares, como en esta receta, y a una temperatura cálida) tendrás que repetirlo con levadura recién comprada y en buen estado.

Tardará en fermentar dependiendo de la temperatura que haga. A una temperatura constante de 20-24ºC tardará poco (entre 15 y 35 minutos), así que puedes dejar la masa, tapadita con el trapo, en el salón o en una estancia cálida, donde pongas la estufa (no lo pongas encima de la estufa) o donde haga calor dentro de casa (no lo pongas al sol tampoco).

Bueno, una vez tenemos el prefermento podemos empezar a hacer la masa del roscón.

Pon en el mismo bol del prefermento (o viértelo en uno más grande) 60 g del tangzhong que hemos preparado antes (tiene que estar ya frío) y mézclalo bien. Agrega el azúcar, nata vegetal líquida, ralladura de limón y de naranja (y si quieres una cucharadita de zumo de cada fruta), esencias y extractos y mézclalo muy bien. Añade el almidón de maíz, la margarina y la harina poco a poco hasta obtener una masa homogénea, muy blanda, pegajosa y elástica.
Si vives en un lugar con alta humedad ambiente (cerca de la costa por ejemplo) puedes añadir un poco más de harina, pero la idea es trabajar con una masa muy húmeda y que al principio es pegajosa. Amásala a mano o con una máquina amasadora (con máquina serán unos 10-12 minutos a velocidad media), estirando y doblando bien la masa. Si lo haces a mano amásala dentro del propio bol, te será mucho más fácil que pasarla a una superficie en la que estará constantemente pegándose. Tienes que amasar hasta que la masa no quede tan pegajosa, sino más bien cohesiva, elástica y suave. Así queda más o menos tras 15 minutos de amasado a mano:

Si amasas poco o muy despacio tardará un poco más en quedar elástica y suave. Al amasar lo que pretendemos es desarrollar la estructura del gluten, que es la que va a «sostener» nuestra masa, lo que hará que después tenga una estructura esponjosa, llena de pequeñas burbujitas de aire, que crezca y que quede tierno. Si no desarrollamos bien el gluten de esta masa no quedará tan tierna, ni crecerá homogéneamente, así que es mejor amasar un poquito más si queremos un buen resultado. Puedes ponerte algún capítulo de alguna serie que no requiera demasiada atención mientras amasas para que se te pase el tiempo volado ;)

Cuando esté bien amasada, tápala con un trapo y déjala en un lugar cálido (lo mismo que antes, 24ºC está bien) hasta que crezca 2,5 veces su volumen (entre 30 y 90 minutos). Quedará una cosa tal que así:

Enharina ligeramente una superficie de trabajo (una mesa o una tabla para amasar). Prepara una bandeja para horno con papel para hornear.

Pasa la masa a la superficie enharinada y aplástala bien. Amásala 2-3 minutos a mano hasta que vuelva a ser una masa homogénea y suave, y dale forma de bola. Si se pega muchísimo utiliza una rasqueta de panadería o una espátula para despegar la masa de la mesa. No añadas mucha más harina. Una vez hecha la bola mójate las manos con una o dos cucharadas de aceite (de girasol por ejemplo) y coge la bola. Mete los dedos por el centro y ve estirándolo para formar un aro grueso de masa. Procura trabajar rápido porque con el propio peso la masa se irá estirando más. Intenta que quede con el mismo grosor por todas partes y déjalo sobre la bandeja de horno (puedes poner una pizca de aceite en el papel de hornear).

Más o menos así tiene que quedar (siempre se puede hacer mejor). El agujero del centro tiene que ser grande, ya que ahora la masa tiene que volver a fermentar, lo que significa que va a crecer bastante en todas direcciones (salvo por la parte inferior porque la bandeja se lo impide), incluido hacia el centro. Si no hacemos grande el agujero puede llegar a cerrarse (que no pasa nada tampoco, pero si quieres que quede como los que venden, tienes que tenerlo en cuenta).
Tápalo con film transparente (sin apretar, sólo por encima, para evitar que se seque) y deja que crezca de nuevo, hasta aumentar su tamaño 2,5 veces, en un lugar cálido (tardará entre 30 y 90 minutos, dependiendo de la temperatura, igual que las veces anteriores).

Procura no dejarlo leudar demasiado, o podría empezar a quedar deforme, demasiado blando o incluso perder buena parte del volumen al manipularlo o al hornearlo. Si crece demasiado la estructura interna será muy esponjosa, pero también muy delicada.
Por el contrario, si no dejamos que crezca tenderá a hacerlo en el horno hasta que alcance una temperatura alta, cuando la levadura dejará de reaccionar, se formará corteza exterior (se romperá) y nos quedará un bollo más bien duro o demasiado denso, especialmente por la parte inferior. Así que más vale tener paciencia :)

Una vez fermentado puedes retirar el film transparente. Precalienta el horno a 200ºC con calor arriba y abajo.

Para ayudar a crear una corteza tostada y más blanda que crujiente, pincelaremos el roscón con una mezcla de los ingredientes que en el listado aparecen como «para pincelar».
Mézclalos muy bien en un bol pequeño y prepara un pincel de repostería.
Con la melaza y el sirope (que es opcional, se puede añadir más melaza) procuraremos que caramelice la superficie. Con la leche de soja, además de hidratarla aportaremos algo más de proteínas para facilitar las reacciones de Maillard. Con el almidón intentaremos que se condense el vapor de agua en la superficie y se gelifique para crear una capa brillante (puedes omitir el almidón y quedará también muy bien, dorado y jugoso).

Pincela todo el roscón procurando que no gotee, lo justo para que tenga una pátina dorada y brillante.

Procura no apretar demasiado con el pincel para no desinflar la masa o hacerle marcas.
Cuando esté todo cubierto puedes colocar por encima la fruta escarchada (es lo que se suele poner). Si no te gusta la fruta escarchada puedes poner almendras laminadas y azúcar, que es lo que yo he hecho:

Puedes poner las frutas escarchadas si quieres, después se pueden quitar fácilmente. Si no, pues hazlo de almendras, que también queda muy bien ;)

Cuando esté caliente el horno mete el roscón y hornéalo 12 minutos a 200ºC (mete la bandeja a altura media). Después déjalo 10-12 minutos más a 180ºC y finalmente, si quieres que se dore un poco más la superficie, 5-7 minutos a 220ºC (vigila que no se quemen las almendras).

Sácalo y deja que se enfríe sobre una rejilla en un lugar fresco y seco. Si no quieres rellenarlo puedes empezar a comerlo cuando esté templado (¡qué bueno está recién hecho!).

Para hacer un relleno simple de nata montada sólo necesitaremos la nata vegetal para montar. Para esta receta he añadido 1/8 de cucharadita de goma xantana a la nata justo antes de montarla, para asegurar que se mantiene en su forma después de horas hecho (para llevar o para regalar, por ejemplo, o si lo preparas con un día de antelación). Se puede añadir también azúcar, unas gotas de extracto de almendras, vainilla, etc. (como si queréis añadir 30 g de chocolate negro derretido o 10 g de cacao en polvo, o una pizca de café, pasta de avellanas… bueno, ahí lo dejo).

Monta la nata vegetal en un recipiente alto sobre otro con agua muy fría y hielos. Utiliza el accesorio de varillas de la batidora o un montaclaras. En 3-4 minutos estará perfectamente montada. Al batirla estamos introduciendo un montón de aire, por lo que 1/2 taza se convertirá en 1,5-2 tazas de nata vegetal montada. Si quieres más cantidad sólo tienes que usar más nata vegetal para montar.

Para este relleno he utilizado nata vegetal para montar de Puratos (Ambiante) + 1/8 de cucharadita de goma xantana + 1 cucharada de azúcar glacé + 1 cucharadita de extracto de vainilla. Una vez montada guárdala en la nevera hasta el momento de usarla. Puedes montarla con bastante antelación siempre que la dejes bien cerrada en la nevera.

Para rellenar el roscón es preferible que esté ya frío, no templado, así nos evitaremos que parte de la nata pueda derretirse y mojar el roscón (o salirse por los lados). Corta el roscón por la mitad (en horizontal), retira la parte superior, extiende toda la nata que quieras, llegando hasta los bordes, y vuelve a poner la parte superior encima. Guarda el roscón bien protegido (en una caja de cartón de su tamaño, por ejemplo), en un lugar fresco y seco, hasta el momento de servirlo, para evitar que se seque, que coja olores o que se endurezca.

Y así es como queda :) Muy tierno (ten cuidado al cortarlo), super esponjoso, muy aromático, dulce pero sin pasarse (si te gusta muy dulce añade 25 g más de azúcar a la masa). Utiliza un cuchillo grande de sierra para cortarlo, tanto para rellenarlo como para servirlo, te será mucho más fácil.

Pese a lo larga que parece la receta, en realidad es una cosa muy simple: un pan-bollo dulce. Ya está, no hay más misterio. Mezclar ingredientes, amasar, dar forma, hornear, rellenar. Lo único «raro» que tiene es que no se han utilizado huevos, leche u otros ingredientes, y aún así no ha habido que hacer grandes modificaciones (sobre todo en la masa del roscón).
«¿Y cómo has podido hacerlo sin huevo?»
Siempre digo que hay que conocer qué son, de qué están compuestos y cómo reaccionan los ingredientes que utilizamos. De esa manera podemos saber qué papel juegan en nuestras preparaciones y cómo sustituirlos si fuese necesario. Me suelo encontrar con que mucha gente que se sorprende de que haga todas estas cosas sin huevos ni lácteos no sepa decir para qué sirven éstos, qué hacen, por qué los usan (¿por inercia?). Así es normal que nos parezca difícil o imposible.

La base para este roscón es la harina de trigo, como para la mayoría de los panes. Con harina, agua, sal y levadura hacemos los panes «normales y corrientes», de miga tierna y corteza crujiente. Añadiendo otros ingredientes como azúcar o margarina cambiamos la composición de la masa y también sus propiedades, que es lo que buscamos para esta receta.

Sobre la harina de trigo para productos horneados podéis leer bastante en otras recetas que ya he hecho, como la del pan japonés de leche de soja, o en el libro de cómo hacer galletas veganas.
La harina de trigo proporcionará la mayor parte de la estructura del roscón gracias a su contenido en proteínas, que al mezclarse con agua forman el gluten, y a su contenido en almidones. El gluten del trigo forma una estructura muy elástica y esponjosa cuando lo amasamos, una cualidad esencial para los panes porque con la fermentación de la levadura se formarán pequeñísimos paquetes de dióxido de carbono, más o menos como una esponja, que necesitarán de una estructura fuerte y elástica para crecer y mantenerse tanto durante la fermentación como después en el horneado. Si esa estructura no se mantiene, las paredes de esa esponja de masa empiezan a romperse, el gas a liberarse, la masa se nos deshincha y lo que tenemos es un bloque compacto, duro y gomoso. Y no queremos eso, queremos nuestro roscón bien tierno y esponjoso. Para ello utilizamos harina de fuerza o harina para pan, que tiene mayor contenido de proteínas que la harina de trigo normal o la de repostería.
Cuanto más alto contenido en proteínas tenga la harina, mejor capacidad tendrá para atrapar y retener dióxido de carbono y más voluminoso podrá ser el producto final (hasta un límite, claro). También a más proteínas más agua absorberá, no es lo mismo la cantidad de agua que absorbe una masa con harina de trigo normal que con harina de fuerza. Con la misma cantidad de agua, la masa de harina de fuerza quedará más seca y puede que dura.

Piensa que hay muchas otras cosas en las que buscamos lo mismo: una estructura esponjosa, llena de aire atrapado y contenido, que no se deshaga. Como la nata montada, por ejemplo; lo que hacemos es meter aire mediante el batido, y creamos un producto que mantiene esas minúsculas burbujitas sin que se deshaga al menos durante un tiempo y unas condiciones: si aplicamos calor, se vuelve líquida. Con los panes queremos que se mantenga la forma, ya que el gas lo introducimos con la fermentación de la levadura y la masa que obtenemos no es comestible tal cual, necesitamos cocinarla de alguna manera (para este caso la mejor manera es calor intenso uniforme, que logramos con el horno).

La harina de trigo integral (bueno, las harinas integrales en general) contienen tanto el germen como el salvado y el endospermo del cereal, todo ello bien molido y mezclado. Estas harinas tienden a absorber agua más lentamente y a tardar un poco más en formar el gluten (hay que tenerlo en cuenta a la hora de dejar que fermente y amasar si no queremos que nos queden preparaciones demasiado densas), y tienen varios inconvenientes:  las pequeñas partículas del salvado y el endospermo tienden a romper las cadenas de gluten (las cortan mientras se están formando durante el amasado); la harina integral es alta en gomas pentosanas y glutatión, que interfieren con la formación de gluten. Además la mayoría de proteínas de la harina integral provienen del germen y el salvado, y no forman gluten.
Esto hace que las masas (fermentadas o no) hechas con harina integral sean diferentes de las hechas con harina blanca: menos cohesivas, más densas, más oscuras, de sabor más fuerte, etc., siempre que hagamos las masas tal cual, cambiando una harina por otra, sin tener en cuenta estos aspectos ni intentar corregir los inconvenientes. Se puede usar mitad de harina blanca y mitad integral o toda integral, añadir gluten de trigo en polvo, dejar fermentar más tiempo, amasar más concienzudamente, añadir más ingredientes que hagan la masa más ligera y esponjosa, etc.

[Nota: también se puede lograr un efecto similar con harinas sin gluten, aunque no voy a entrar a explicarlo en esta receta]

Además de querer que se mantenga la esponjosidad, queremos que sea tierno como un bollo, no como un pan. Que casi se derrita al comerlo. Para eso necesitaremos que la masa sea muy húmeda y que contenga ingredientes que retengan la humedad, que aporten cremosidad, cierta elasticidad y que enternezcan en general la masa. Por eso he utilizado el tangzhong, la leche de soja, la nata líquida de soja, el almidón de maíz, el azúcar y la margarina vegetal.

El tangzhong es una forma de añadir más líquido a la masa sin que se note mucho, además de almidones gelatinizados, lo que nos dará una masa mucho más suave, de miga muy tierna, y conservará la humedad.
Con la leche de soja aportamos una buena parte de líquidos pero también sólidos que hacen la masa más tierna, proteínas y lecitina, un emulgente que sirve tanto para una buena mezcla del agua y las grasas como para reducir el enranciamiento de los almidones. Con la nata de soja aportamos líquidos, sólidos, lecitina y grasas, que en conjunto dan una textura sedosa muy agradable. Para esta receta se puede reducir la cantidad de leche de soja o de agua y añadir un poco más de nata líquida vegetal.
Con el almidón de maíz, rico en amilopectinas, aportamos estructura y también reducimos el enranciamiento, con lo que tendremos un roscón fresco durante más tiempo.
El azúcar no aporta sólo el sabor dulce, también se encarga de hacer la masa más tierna y retener agua. El azúcar moreno es más higroscópico que el blanco, puede atrapar y retener más agua, pero también provocar que la masa quede mucho más pegajosa. Puedes usar mitad azúcar blanco y mitad azúcar moreno (sobre los azúcares tienes muchísimo más en el libro de cómo hacer galletas veganas).
La margarina contiene un 20% de agua, no es como los aceites, que además de ser líquidos a temperatura ambiente, no contienen agua. La margarina puede retener aire también, es lo que se suele pretender al hacer galletas y bizcochos cuando se bate la margarina sola o con azúcar. Esto ayuda a que las masas sean más esponjosas. Para esta receta no es necesario batir la margarina, es preferible que esté a temperatura ambiente e ir incorporándola a la masa mientras mezclamos muy bien. Lo que hará la margarina es ablandar mucho la masa, sobre todo durante la cocción, lo que hará que después, al comer un trozo de roscón, tengamos la sensación de que se deshace en la boca (en lugar de formarse una masa chiclosa como suele suceder con el pan). No es conveniente pasarse de margarina porque actúa también acortando las cadenas de gluten (y puede dejar la masa aceitosa), pero tampoco debemos quedarnos cort@s, o el roscón se parecerá más a un pan que a un bollo dulce.

La levadura se alimenta de los azúcares presentes en la masa, no sólo del azúcar que añadimos, sino de los azúcares de las harinas, los almidones, en especial la amilasa. La amilasa ayuda a la fermentación de la levadura, ayuda mucho a que se dore la masa y ralentiza el proceso de enranciamiento. Podemos añadir ingredientes que sean ricos en amilasa, como malta diastásica o enzimática, o harina de soja. Os recomiendo probar con harina de soja, para esta receta sólo son necesarios 12 gramos para que tenga efecto y no se note en la textura ni el sabor (añadir al prefermento). Para esta receta no lo he utilizado, pero os puede venir muy bien sobre todo si vivís en lugares cálidos y húmedos.

A la hora de dar sabor al roscón se suele utilizar agua de azahar, que la podéis comprar en supermercados, tiendas de alimentación árabe e hindú, etc. Es como agua con un intenso sabor a la flor del naranjo. También venden esencia de azahar (sobre todo en la sección de cosas para postres de los mercados), mucho más concentrada, y hay que utilizar menos cantidad.
También ralladura de la piel de limón y de naranja. Elige una buena naranja y un buen limón, maduros, muy fragantes, y procura no rallar mucho la parte blanca, que es más amarga (y lávalos y sécalos bien antes de rallarlos). Puedes utilizar también ralladura de mandarina y pequeñas cantidades de zumo de limón, mandarina o naranja (no añadas más de 1 cucharadita de cada para esta receta).
La esencia de vainilla va a resaltar mucho el sabor dulce del roscón, no es necesario añadir gran cantidad porque no queremos que sepa a vainilla. Si utilizas una leche vegetal con sabor o aroma de vainilla no es necesario que la añadas.
Con la esencia de ron logramos un mejor sabor «a roscón». No se parece al ron, no huele a alcohol, pero sí proporciona un agradable aroma, sobre todo al mezclarse con los de la naranja, limón y azahar. Si no tienes esencia de ron no utilices ron, no va a tener el mismo sabor y desde luego aroma, poco (tendrías que usar mucha cantidad de ron, lo que obligaría a reajustar la receta por la cantidad de agua y de alcohol).

Al hornear la masa tenemos que tener cuidado de no quemarla o que quede sin hacer. Siempre recomiendo calibrar el horno, asegurarse de que la temperatura a la que lo ponemos es realmente a la que está calentando, y corregir siempre que sea necesario (si tu horno calienta 10ºC más de lo que dice, tendrás que ponerlo siempre a 10ºC menos de lo que indique la receta). Y si tu horno calienta más por un lado que por otro, aprovecha para girar la bandeja después de los 12 minutos de horneado a 200ºC.
La temperatura para hornear es siempre orientativa y dependerá de más cosas, como la temperatura ambiente. En este caso el margen es de ±8ºC.

Antes de meter el roscón al horno lo hemos pincelado con la mezcla de melaza para que se dore bien la corteza a la vez que mantiene la humedad. Hay muchas otras mezclas que puedes hacer según el resultado que quieras obtener. Desde salpicar la masa sólo con azúcar a hacer mezclas más complejas con diferentes azúcares y almidones. Todo depende de cómo quieras que quede el producto final. Si sólo quieres que se dore, suficiente con la leche de soja y la melaza. Si quieres que la corteza quede muy blanda, añade a la mezcla margarina vegetal. Con la mezcla que le hemos puesto a este roscón quedará como se ve en las fotos, una corteza bien dorada, tierna y aromática (sólo vigila el tiempo de horneado para que no se te queme). Puedes utilizar sirope de arce o de agave en lugar de melaza.

Y después de todo esto, ¿qué pasa con los huevos? Eso digo yo, ¿qué pasa? :P Pues nada de nada, que no hay por qué usarlos. Sus funciones en la masa están perfectamente cubiertas por el resto de ingredientes que he usado:

Hidratación: agua, leche de soja, nata de soja, tangzhong, margarina.
Ablandar y enternecer la masa: azúcar, margarina vegetal, tangzhong, nata de soja.
Cohesión, estructura: harina de trigo, almidón.
«Ligar» (emulgente): lecitina de soja contenida en la leche y nata de soja.
Pincelar: mezcla de melaza y leche de soja.

La prueba es que es indistinguible de un roscón hecho con huevo… o hasta ahora nadie ha podido encontrar diferencias salvo porque mis roscones son mucho más tiernos y esponjosos, y ahí es cuando viene la pregunta de «¿y cómo has podido hacerlo sin huevo?» con la que comienzo esta enorme parrafada post-receta ;)

Ahí os dejo la receta y todo este «cosas que deberíais saber» para que practiquéis y hagáis un roscón impresionante :).

han probado a hacer esta receta

* Aquí puedes ver la versión de Nona Gómez, sin azúcar :D
* En esta y esta foto, la versión que hizo Naivoncake, ¡genial!

CreatiVegan.net

Ver Comentarios

  • La verdad es que hace falta creatividad para hacer cosas así, te ha quedado muy bien, y sin huevos... yo tengo el mío levando, pero el mío no es vegano... a ver que tal sale!

  • Madre mía. He seguido la receta paso a paso (menos el agua de azahar y la esencia de ron, que no tenía) y la textura es increíblemente esponjosa. Es una receta magnífica, enhorabuena. Lo único malo es que ahora tengo un cazo casi entero de tangzhong que voy a tener que tirar, porque tengo roscón para días y no puedo liarme a hacer más bollos. Pero merece muchísimo la pena, qué maravilla de roscón. Muchísimas gracias por la receta.

  • Gracias por tan magnifica receta. Hace 4 meses estoy en este mundo para apoyar a mis hijos en su nuevo modo de vida. He visitado muchas paginas y blogs muy buenos pero la entrega y profesionalidad de tu trabajo esta en el mas alto nivel. Muchas gracias por estar ....cuando montamos el restorante????

  • Hola Virginia! Feliz Año Nuevooo!(⌒▽⌒)

    Estoy organizándome para este roscón pero me surge la duda de la levadura de panadero. Es lo mismo que los cubitos de levadura que venden en algunas superficies? Son con envoltorio amarillo y pesan unos 25g. Yo los uso para hacer masa de pizza casera. Sino son la misma debería emplear levadura seca de panadero (que no es la misma que la típica de Royal para repostería, no?)

    bueno, a ver si puedo sacar adelante este roscón. Me hace mucha ilusión y es un reto muy bonito!!

    • Hola Joana!
      La levadura de panadero es Saccharomyces cerevisiae, la venden en los cubitos que comentas, fresca, y también granulada en sobrecitos (yo uso casi siempre la fresca).
      La de repostería no contiene levaduras vivas. Echa un vistazo a este artículo.
      Un abrazo!

  • Hola Virginia!

    Que bien que me hayas contestado :) creía que estarías des andando del blogs ^^
    Entonces no iba desencaminada: so los cubitos de levadura!
    Ya, la de repostería es química... Yo creo que lo mío ha sido confusión de términos porque ya me paso con la mandioca/yuca/tapioca.
    Bueno, a ver si me sale bien :) será una nueva conquista en mi cocina jejeje
    Feliz año nuevo y que viva la creatividad vegana! ヾ(@^▽^@)ノ

  • ¡Hola, corazón! Me estoy peleando en la cocina todo el día que da gusto... mañana voy a casa de los padres de mi pareja y quiero llevarles un roscón sin azúcar... el que he hecho no me ha terminado de convencer porque no ha subido demasiado... como sé que tú sabes tanto... :P ¿se podría hacer esta misma receta pero con ágave o stevia para no usar el azúcar?

    (¡Feliz y creativo año :)!)

    • Hola Nona!
      Puedes usar azúcar moreno, stevia, agave, sirope de arce, sirope de arroz... lo que quieras ;)
      Un abrazo!

  • Me has dejado con la boca abierta...cuanta sabiduria destila esta entrada, la primera y te aseguro que no será la ultima que lea...porque hoy puedo decir que ya soy una vegana al cien por cien, desde hace muy poco tiempo. Me encanta el blog y sobre todo tus conocimientos, gracias mil. Un saludo!

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