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Categorías: DulcesHeladosTodos

Helado de fresa y coco con mantequilla de cacahuete

Revisando las últimas recetas que he subido me he dado cuenta de que parece que tengo algo con el coco… La verdad es que no lo he hecho a propósito (lo de subir varias recetas seguidas con coco), pero algo de culpa tiene que ahora sea mucho más fácil de conseguir.

Como he ido explicando en las recetas, la leche de coco tiene características que la hacen mejor opción para esas preparaciones concretas. Por ser más densa, por tener más grasas, por los azúcares, por la textura… Y ya que es más fácil encontrar leche de coco (así en general) que natas vegetales (por ejemplo), pues prefiero hacer las recetas con ese ingrediente (siempre que no haya otro mejor).

Lo mismo ha pasado con este helado. La base es de nata de coco en lugar de nata vegana para montar, pero por supuesto que se puede hacer con la de montar. La próxima receta no tendrá nada de coco, lo prometo ;)

Dificultad: fácil
Tiempo de preparación: 5 minutos (+ congelar)
Raciones: salen aprox. 600 ml de helado
Ingredientes:

♥ 2 tazas de nata de coco (los sólidos sin montar aún) o de crema de coco
♥ 2,5 tazas de fresas congeladas (cortadas por la mitad, sin hojas)
♥ 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete (casera o comprada)
♥ 2 cucharadas de tahini (opcional, para hacer salsa)
♥ frutos secos y semillas (opcional, para servir)

Monta la nata de coco en un bol y déjala en la nevera (si no sabes cómo, aquí tienes un tutorial).

Pon las fresas en el vaso de la batidora (o un recipiente para batir con la de brazo) y tritúralas por completo hasta que no queden trozos grandes. Tendrás que parar alguna vez para llevar al fondo lo que quede en las paredes del recipiente.

Esta arenilla roja que está empezando a descongelarse son un par de cucharadas de las fresas recién pasadas por la batidora. Utilizando una batidora potente de vaso o de brazo con accesorio de vaso conseguimos triturarlas en 1-2 minutos y que no se calienten, por eso sigue así de congelado. También por la temperatura ambiente, que ese día acompañaba (no hacía demasiado calor).

Reservé ese par de cucharadas para hacer posteriormente una salsa. Es opcional. Si lo apartas, tápalo y déjalo en la nevera (se derretirá del todo).

Saca la nata de coco de la nevera. Con el accesorio de varillas (el mismo que para montar la nata), y a velocidad alta, bátela mientras añades las fresas trituradas poco a poco (tampoco hace falta tardar mucho, solo que no caigan bloques gigantes). Añade por último la mantequilla de cacahuete y sigue batiendo para mezclarlo bien.

Una vez conseguida una crema homogénea, vierte la mezcla en un tupper o un molde para helados, ciérralo bien y deja que se congele al menos 4 horas.

Para las salsas:

Añade 1 cucharada de agua a las fresas batidas reservadas y mézclalo bien.

Añade 2 cucharadas de agua al tahini y mézclalo bien.

Ya está, eso es todo lo que he hecho para ponerle salsa.

Antes de intentar clavarle la cuchara déjalo unos 30 minutos en la nevera para que se descongele un poco. Normalmente tenemos el congelador a una temperatura más baja de la que necesitan los helados, por eso todos parecen estar como una piedra si los intentamos comer directamente del envase nada más sacarlos del congelador.

Sírvelo tal cual o con las salsas y frutos secos y semillas por encima.

Admito que mi receta tiene truco: las fresas congeladas.
En algunos supermercados venden fresas y frambuesas congeladas, que por lo general no están mal de precio y de sabor. Las que yo he usado llevaban unas semanas congeladas. Compré una caja de fresas ya al límite de la temporada y estaban muy pero que muy dulces, así que aparté unas cuantas (como medio kg) para congelarlas. El proceso es simple: lavarlas bien, quitar las hojas, cortarlas por la mitad, secarlas con papel de cocina y a una bolsa de congelación (como casi siempre, reutilizada: las lavo y las vuelvo a usar).
Si hubiese congelado fresas «normales» el helado quedaría más ácido que dulce, y probablemente habría terminado poniéndole limón o lima para terminar de hacerlo ácido, o añadiendo azúcar para que estuviese más dulce. No me ha hecho falta ninguna de las dos cosas, el helado estaba (porque ya se acabó) super dulce.

La base del helado: nata de coco

Como he comentado en otras recetas (véase recetas de helados), una nata vegetal, sea de coco o de soja (o de lo que sea) para montar es una buena base para los helados cremosos. Aporta la cremosidad y espumosidad necesarias para evitar que los helados queden como una piedra, aporta líquidos y grasas para que el helado se deshaga en la boca, y menos agua para evitar que se formen cristales grandes de hielo.

Junto con la nata de coco podemos utilizar algún ingrediente que aporte algo más: por ejemplo goma xantana para la viscosidad y estabilidad, lecitina de soja para facilitar la emulsión, azúcar (azúcar blanco, sirope de maíz o azúcar invertido) para el dulzor, cremosidad y menor tamaño de los cristales de hielo, esencias o extractos para añadir sabores (por ejemplo de vainilla, de ron, de café…), etc. Yo recomiendo utilizar goma xantana (en cantidades muy pequeñas, aprox 1/8 de cucharadita por taza de nata de coco) para estabilizar la nata y aumentar un poco la viscosidad del helado. Se puede añadir también una pizca de cremor tártaro (también, aprox. 1/8 de cucharadita por taza) como estabilizante pero recuerda que aporta sabor ácido y que no aporta viscosidad.

La mantequilla de cacahuete

Se nota mucho en este helado. Fíjate que solo tiene 3 ingredientes, la nata de coco, las fresas y la mantequilla de cacahuete. Realmente no hacen falta más para este helado, pero los dos ingredientes que más sabor aportan (fresas y mantequilla de cacahuete) quedan muy pero que muy prominentes. Si no te gusta la mantequilla de cacahuete la puedes cambiar por otra crema o mantequilla de frutos secos que te guste con las fresas. Hay mantequillas de anacardos, almendras, avellanas, etc., que solo son el fruto seco triturado hasta hacerlo una pasta. También lo puedes hacer en casa (frutos secos + batidora + paciencia).

La mantequilla de cacahuete aporta un extra de jugosidad, cremosidad y derretibilidad gracias a las grasas que contiene y a la textura cremosa y sedosa. He utilizado poca cantidad en comparación con los otros dos ingredientes pero se nota mucho el efecto. Usando solo fresas y nata de coco el helado queda más duro, casi como un polo de hielo.

Otros ingredientes que nos sirven casi igual son las natas vegetales líquidas (para cocinar) y el chocolate negro sin lácteos (derretido, cremoso, templado). De ambos tendríamos que poner más cantidad (aprox. 1/4 de taza) y el resultado en cuanto a textura es prácticamente igual, pero en cuanto a sabor lógicamente no. Las natas vegetales líquidas no saben a cacahuete, por lo que notarás más el sabor de las fresas, y el chocolate… pues sabe a chocolate :P Además con la nata te quedará un helado más clarito (muy bonito) y con el chocolate, de un color más oscuro (un rosa apagado, también bonito, ¿eh? :P)

Las fresas

Como comenté antes, mis fresas vienen de una remesa que compré, muy dulces, y que congelé en casa, pero lo puedes hacer con fresas compradas o con fresas frescas. Prepararlas te lleva unos pocos minutos y congelarlas por completo unas 6 horas, así que no pasa nada por esperar un poquito más para hacer el helado ;)

Cuando las fresas están bien maduras y dulces no hay necesidad de añadir otros ingredientes como endulzantes. Los podemos usar, pero en menor cantidad y con otro propósito: evitar la formación de cristales de hielo grandes (sobre esto he hablado en varias recetas, sobre todo en esta). Hay varios endulzantes que nos sirven para este propósito mejor que otros, normalmente los de mayor peso molecular (sacarosa, maltosa, lactosa [por eso la mayoría de helados comerciales llevan lactosa]…). El sirope de maíz (el transparente), que es casi todo glucosa y algo de fructosa (y un 20% de agua) es de los más usados por los buenos resultados que da en cuanto a textura y sabor. Es menos dulce que el azúcar y se puede usar en menor cantidad. Podéis ver una comparación gráfica en este post de Serious Eats, en el que experimentan con azúcar y sirope de maíz a la hora de hacer sorbetes (que son casi todo hielo). Otros siropes como el de agave (aprox. 70-80% de fructosa, 20-30% glucosa), sirope de arroz (60-80% maltosa, 10-15% maltotriosa, 5-20% dextrinas, 1-5% glucosa), sirope de arce (50-70% sacarosa, 1-5% glucosa, 0.5-2% fructosa) o melaza (28-40% sacarosa, 10-20% glucosa, 10-15% fructosa) (se puede ver más aquí) también son buenas opciones, aunque contienen menos glucosa y son más dulces, así que tampoco conviene pasarnos.

Para este helado, si tus fresas no son dulces (si son congeladas primero descongela una y pruébala) puedes usar hasta 4 cucharadas del endulzante que quieras (menos cantidad si son otros endulzantes más potentes que el azúcar normal), y si el propósito es únicamente mejorar la textura del helado, con 2 cucharadas ya se nota de sobra. Si lo que quieres es que sepa como un helado comercial, tendrás que usar solo 1 taza de fresas + 1 cucharadita de extracto de fresas + 4-5 cucharadas de sirope de maíz, aumentar la cantidad de nata de coco, agregar la goma xantana y añadir alguna bebida vegetal (a ser posible de soja, sin azucarar). Sí, menos fresas, añadir otras cosas…

Lo malo de usar fresas es que tienen una gran cantidad de agua (congeladas o no) y sus azúcares son principalmente fructosa (y en mucha menos cantidad de la que añadiríamos «a mano»), por lo que este helado, tal cual, según la receta, te va a parecer duro. No duro como un polo de hielo porque no deberían formarse cristales grandes (de ahí que partamos de fresas congeladas y no frescas), pero definitivamente no como un helado comercial. Una solución a este problema es reducir las fresas: frescas o congeladas las batimos y las ponemos a fuego lento hasta que se forme una salsa más densa y viscosa que el batido que teníamos en un principio. Esta solución tiene cosas buenas y malas: sí, se reduce la cantidad de agua y también aumenta el dulzor, pero la «salsa» nos sigue dando un helado más duro que el comercial, entre otras cosas por su densidad, por la cantidad de sólidos, la casi nula cantidad de grasas y el poco aporte de azúcares. En cuanto a sabor ofrece una mejora, pero para mejorar por completo la textura del helado tenemos que atender a los demás ingredientes y a cómo reaccionan las fresas con ellos. Necesitamos aire en la masa, necesitamos azúcares, necesitamos grasas y/o necesitamos otros ingredientes que cumplan esas funciones, y para ello utilizar cantidades diferentes. Por ejemplo, una buena combinación tendría la nata de coco, las fresas hechas puré y reducidas, bebida de soja, mantequilla de cacahuete o aceite de coco, goma xantana y la acción mecánica (y enfriadora) de una máquina heladera.

Me propuse no enrollarme mucho cuando empecé a escribir esta receta, pero es inevitable :P Para más info sobre los helados en general léete esta receta, que ahí sí que me extendí pero bien.

Bueno, con respecto a la textura solo me queda decir lo que ya comenté más arriba: antes de servirlo déjalo media hora (aprox.) en la nevera para que suba un poco la temperatura y puedas hincarle la cuchara tranquilamente. El propósito de usar las fresas congeladas es comenzar con una temperatura de los ingredientes mucho más baja para favorecer un congelado más rápido. Ten en cuenta que la «arenilla» de fresas son pequeñas partículas de fresas congeladas, así que cuanto más fina salga esa arenilla, más homogénea quedará la masa. Te vas a encontrar las semillitas, eso sí.

Para servir el helado le puse una cucharada de la salsa de fresas, una cucharadita de la de tahini y un puñadito de semillas por encima. El contraste de las semillas crujientes con el helado para mí es muy agradable, al igual que el sabor concentrado a fresas y el tahini, que siempre que no sea tahini salado, su sabor es neutro (ni salado ni dulce) y pega igual con dulce que con salado aunque lo asociemos con hummus, falafel y cosas saladas en general. Probad las fresas con tahini blanco, está muy bueno.

Variaciones

Pues aparte de las que he comentado antes, todas las que quieras. Ponle canela, vainilla, ralladura de limón, trocitos de chocolate negro, deja trocitos medianos de fresas, añade alguna otra fruta (por ejemplo plátano, manzana, nectarina, melocotón, pitahaya, cerezas, frambuesas…), sírvelo con cosas crujientes (cereales o quinoa inflada), con crepes, con tortitas, con un plátano entero, con unas rodajas de piña…

Dale otra textura con más o menos fresas, más o menos nata de coco (o añadiendo además nata de montar vegana), un chorrazo de licor o de champán (el alcohol también baja el punto de congelación, pero no se evapora #avisopedo), yogur de soja, aguacate, sirope de lo que quieras… Partes con 3 ingredientes básicos y facilones, el resto lo dejo a tu imaginación ;)

 

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Helado de fresas con nata de coco y mantequilla de cacahuete

Un helado cremoso con 3 ingredientes y sin máquina heladera.
Tiempo de preparación 15 minutos
Autor Virginia García - CreatiVegan

Ingredientes

  • 2 tazas de nata de coco los sólidos sin montar aún o de crema de coco
  • 2,5 tazas de fresas congeladas cortadas por la mitad, sin hojas
  • 2 cucharadas de mantequilla de cacahuete casera o comprada
  • 2 cucharadas de tahini opcional, para hacer salsa
  • frutos secos y semillas opcional, para servir

Elaboración paso a paso

  • Monta la nata de coco en un bol y déjala en la nevera.
  • Pon las fresas en el vaso de la batidora (o un recipiente para batir con la de brazo) y tritúralas por completo hasta que no queden trozos grandes. Tendrás que parar alguna vez para llevar al fondo lo que quede en las paredes del recipiente. Utilizando una batidora potente de vaso o de brazo con accesorio de vaso conseguimos triturarlas en 1-2 minutos y que no se calienten
  • Si quieres hacer salsa de fresas, reserva 2 cucharadas de este batido.
  • Saca la nata de coco de la nevera. Con el accesorio de varillas, y a velocidad alta, bátela mientras añades las fresas trituradas poco a poco (tampoco hace falta tardar mucho, solo que no caigan bloques gigantes). Añade por último la mantequilla de cacahuete y sigue batiendo para mezclarlo bien.
  • Una vez conseguida una crema homogénea, vierte la mezcla en un tupper o un molde para helados, ciérralo bien y deja que se congele al menos 4 horas.

Para las salsas

  • Añade 1 cucharada de agua a las fresas batidas reservadas y mézclalo bien.
  • Añade 2 cucharadas de agua al tahini y mézclalo bien.

Notas

Déjalo en la nevera 30 minutos antes de servirlo para que suba la temperatura y se ablande.

 

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